29/10/2026
Elegir la primera ikastola de un hijo o hija despierta ilusión, pero también muchas preguntas. Además de conocer el proyecto educativo, las familias necesitan imaginar cómo será su día a día: quién le acompañará si llora, cómo serán los momentos de la comida, si podrá descansar, si se sentirá a gusto, o cómo empezará a relacionarse con sus compañeras y compañeros. En EKINTZA Ikastola, en Donostia, cuidamos estos primeros pasos desde la cercanía, el respeto a los ritmos individuales y la comunicación continua con las familias.
Un comienzo que respete su momento
A los 2 años, cada niño y niña llega con su propia historia, sus necesidades y su manera de descubrir el mundo. Algunos entran al aula con curiosidad desde el primer momento; otros necesitan más tiempo y cercanía para sentirse seguros.
En EKINTZA Ikastola, nuestro punto de partida es ir conociendo paulatinamente a cada niño y niña, respetar su momento evolutivo y acompañarle para que vaya ganando seguridad y autonomía.
Esta atención se concreta en los pequeños momentos del día. Gestos sencillos como el momento de recibirle, cómo respondemos cuando necesita consuelo o cómo le animamos a participar en una rutina nos ayudan a construir un vínculo de confianza que le permite abrirse a explorar su entorno.
¿Y si llora cuando nos despedimos?
El inicio de la ikastola supone separarse durante unas horas de sus principales personas de referencia. Es natural que puedan aparecer el llanto, la inseguridad o la necesidad de estar cerca de una persona adulta.
Por eso, en EKINTZA cuidamos especialmente el periodo de familiarización. No esperamos que todos los niños y niñas vivan este proceso de la misma manera ni que necesiten el mismo tiempo.
Durante esos primeros días, les acompañamos para que encuentren nuevas personas y espacios de referencia. La cercanía de las educadoras, las rutinas y unos referentes estables les ayudan a sentirse progresivamente seguros para explorar ese nuevo espacio e ir generando vínculos de confianza.
¿Qué pasa si todavía lleva pañal?
No pasa nada. El control de esfínteres es un proceso madurativo y cada niño y niña lo alcanza en un momento diferente.
En el aula de 2 años respetamos ese ritmo y prestamos especial atención a la higiene y el cuidado. Además, el cambio de pañal también es un momento íntimo de relación y de confianza con la educadora que cuidamos con mucho mimo.
Poco a poco, sin prisas y de acuerdo con su desarrollo, van encontrando su autonomía.
La rutina de la comida
El tiempo y espacio dedicados a las comidas es también un aspecto que tenemos muy en cuenta en la ikastola y que tienen en consideración muchas familias.
En EKINTZA contamos con cocina propia y preparamos la comida a diario. A las 12:00, el alumnado de 2 años come en el comedor de su propia aula, un entorno conocido que les aporta tranquilidad.
Asimismo, ese momento supone mucho más que un mero trámite para alimentarse. Es una puerta a descubrir sus capacidades. Lavarse las manos, ponerse el babero, utilizar los cubiertos…son pequeños triunfos del día a día.
Una siesta y a cargar pilas
El descanso del mediodía es importante aún para muchos niños y niñas de esta etapa. De hecho, una de las dudas habituales de las familias es si sus hijas e hijos podrán seguir durmiendo la siesta.
Por eso, en la ikastola, según terminan de comer, los niños y niñas de 2 y 3 años disfrutan de un rato de tranquilidad antes de ir a casa o continuar con la actividad de la tarde. En ese rato niñas y niños duermen, escuchar un cuento o se relajan con música suave. Un espacio para atender sus necesidades y recuperar energía.
¿Hará amistades? Aprendiendo a relacionarse
Hay niños y niñas que se acercan enseguida a los demás y otros que necesitan observar antes de incorporarse al juego. A veces prefieren jugar solos o estar con el mismo compañero o compañera. Cada niño y niña tiene su manera y su ritmo para construir vínculos.
En cualquier caso, el juego es fundamental, ya que les permite acercarse a otros, expresar sus ideas, escuchar, esperar y compartir. En EKINTZA contamos con un aula de 2 años preparada para que desarrollen todas sus capacidades, con espacios y materiales que invitan a explorar, moverse, jugar y relacionarse.
En esas interacciones también pueden surgir desacuerdos. Entre los más pequeños, mientras el lenguaje oral está desarrollándose, pueden aparecer mordiscos o arañazos como una forma física de expresar emociones y necesidades que aún no saben comunicar con palabras.
En EKINTZA acompañamos estos momentos de cerca, cuidando a quienes están implicados y ayudándoles a comprender lo sucedido, poner palabras a sus emociones y aprender otras formas de expresarse. Las personas adultas somos un ejemplo: nuestra manera de escuchar, tratar a los demás y resolver los desacuerdos con calma les muestra cómo construir relaciones de respeto y cuidado.
Familia e ikastola: compartir para acompañar mejor
“¿Cómo sabremos cómo ha pasado el día?”. A los 2 años, nuestras hijas e hijos no siempre pueden contar qué han hecho o cómo se han sentido. Por eso, en EKINTZA damos especial importancia al diálogo con las familias.
En este sentido, madres y padres pueden entrar en el aula en los momentos de llegada y recogida. Estos encuentros nos permiten compartir información valiosa: cómo ha dormido, cómo se encuentra o cómo ha transcurrido el día. El equipo docente observa y documenta el proceso de cada niño y niña, y las inquietudes se comparten para acompañarle de forma coordinada. Porque la confianza es uno de los valores fundamentales a la hora de forjar una relación sólida que acompañe a vuestras hijas e hijos en su recorrido en la ikastola.
Si estáis buscando ikastola para vuestro hijo o hija, os invitamos a conocer nuestro día a día y plantearnos vuestras dudas.
¿Os apuntáis?
El próximo 28 de noviembre celebraremos nuestra jornada de puertas abiertas.
Si no os va bien esa fecha, os invitamos a poneros en contacto con la ikastola para cerrar una visita personalizada el día que mejor os venga. Os esperamos para conocernos y hablar con calma sobre este primer comienzo.