18/06/2026
En los últimos meses se ha intensificado el debate sobre el uso de pantallas en educación. Familias, profesorado y expertos hablan estos días de cómo ayudar a niños y adolescentes en un entorno cada vez más digital. En EKINTZA Ikastola también se ha realizado esta reflexión internamente, analizando el papel de la tecnología en cada etapa educativa y adoptando medidas concretas para garantizar su uso pedagógico, progresivo y seguro. Hablamos con Uxue Arrazola, directora de la ikastola, para conocer las consecuencias de este proceso.
En los últimos meses se ha generado un intenso debate sobre el uso de pantallas en la educación. ¿Cómo está trabajando EKINTZA Ikastola esta reflexión?
Es un tema que también nos preocupa. De hecho, llevamos tiempo reflexionando al respecto dentro de la ikastola. A principios de curso, nuestro equipo metodológico ha realizado un análisis compartido con todas las etapas educativas para identificar fortalezas, debilidades e inquietudes. La digitalización ha sido uno de los aspectos recurrentes en estas reflexiones, por lo que hemos decidido analizarlo en profundidad para tomar decisiones desde el punto de vista pedagógico.
Tras el análisis realizado por la ikastola, ¿cuál es la principal conclusión que habéis sacado sobre el papel de la tecnología en el aprendizaje?
Tenemos que garantizar la competencia digital de nuestro alumnado. Debemos prepararlos para gestionar en el entorno digital, crear contenidos, resolver problemas y actuar de forma segura. Aunque tenemos muy presentes los aspectos negativos de la tecnología, no podemos olvidar que para hacerles competentes y hábiles en esta sociedad van a necesitar tecnología. Pero la tecnología tiene que estar al servicio del aprendizaje y no al revés. No se trata de utilizar pantallas por utilizarlas, sino cuando aportan un verdadero valor añadido al proceso educativo. Hemos comprobado que este valor y la forma de utilizar la tecnología varían según la edad del alumnado y el momento evolutivo, por lo que es necesario plantear un recorrido progresivo y coherente.
¿Cómo se lleva a cabo este recorrido en la práctica y qué cambios habéis realizado?
En Educación Infantil las pantallas no tienen presencia. Hasta 4º de Primaria el uso es muy puntual. A partir de 5º de Primaria se incrementa su uso, siempre con un objetivo educativo claro. En la ESO adquieren más protagonismo como herramientas para el aprendizaje, la investigación y el desarrollo de proyectos, mientras que en el Bachillerato el uso en el aula y en el hogar se reduce por la disminución de la presencia de metodologías activas.
A medida que el alumnado va madurando, la tecnología se utiliza como herramienta para desarrollar competencias digitales, fomentar la autonomía y fomentar el pensamiento crítico.
Nuestro objetivo es desarrollar la competencia digital de forma progresiva, responsable y adaptada a cada etapa educativa.
Hablas de la necesidad de utilizar la tecnología cuando aporta valor añadido real. ¿Qué criterios siguen para decidir cuándo hay que realizar una actividad con herramientas digitales y cuándo no?
Valoramos especialmente si la herramienta digital contribuye al desarrollo de la competencia digital del alumnado, facilita su autonomía, ayuda a comprender determinados contenidos o potencia el pensamiento crítico. Cuando no existe este valor añadido, creemos que otras metodologías o recursos pueden ser más adecuados. En bachillerato, por ejemplo, predominan las materias basadas en las explicaciones del profesorado, por lo que la presencia de la tecnología disminuye mucho y los libros físicos y los apuntes adquieren mayor presencia.
También habéis reflexionado sobre el uso de herramientas fuera del horario escolar.
Creemos que la reflexión sobre las pantallas no puede limitarse sólo a lo que ocurre en el aula. Lógicamente, las tareas que proponemos para casa también influyen en el tiempo de exposición a los dispositivos. Por eso hemos llegado a la conclusión de que es necesario diseñar actividades digitales significativas y plantearlas sólo cuando aporten un claro valor educativo.
Entre las medidas adoptadas, habéis decidido que los ordenadores estén en la ikastola en determinadas etapas educativas. ¿Por qué?
Así es. En 5º de Primaria los portátiles serán de la ikastola y estarán en el centro. Sólo se llevarán a casa en momentos puntuales y para tareas concretas. En 6º de Primaria los dispositivos ya son propiedad del alumnado, pero se guardarán en la ikastola. Hasta 1º de ESO no empezarán a llevarlos a casa con regularidad.
Esta medida nos permitirá garantizar que el uso de la tecnología responde a objetivos educativos concretos y que los alumnos adquieren progresivamente hábitos de trabajo y autonomía digital acordes con su edad.
Además de los aspectos pedagógicos, se han establecido sistemas de control y protección en los dispositivos. ¿Qué medidas concretas se han puesto en marcha?
Hemos estudiado en profundidad la seguridad digital. Hoy en día contamos con una serie de herramientas que ayudan a crear un entorno digital seguro para el alumnado. Tenemos un filtro de contenidos general y utilizamos el programa Intunes, que impide instalar aplicaciones y modificar las configuraciones de los equipos. Además, tenemos Lazarus, una herramienta que permite limitar la navegación a determinados temas, páginas o dominios.
El profesorado valora muy positivamente estas medidas porque ayudan a utilizar la tecnología dentro de un marco seguro y adecuado para cada edad.
Mientras se debate sobre las pantallas, la Inteligencia Artificial emerge con fuerza. ¿Cómo se prepara la ikastola para integrar esta nueva realidad educativa?
Hemos iniciado un proceso específico de reflexión sobre la inteligencia artificial. Para ello, hemos realizado una encuesta al profesorado para obtener una primera foto de la situación. A partir de ahí, hemos organizado junto a Elhuyar una formación que se desarrollará a lo largo del próximo curso para conocer mejor estas herramientas, analizar las posibilidades educativas y reflexionar sobre los retos que plantean tanto en el presente como en el futuro.
¿Qué mensaje quieres transmitir desde la ikastola a las familias que ven con preocupación el creciente protagonismo de la tecnología en la vida de niños y adolescentes?
Afortunadamente, hoy en día tenemos más datos y evidencias que hace 10 años para analizar el impacto de la tecnología en nuestro cerebro y en nuestra vida. Esto nos ayuda a tomar decisiones. Por otro lado, también tenemos clara la competencia digital del alumnado. Por lo tanto, nuestro objetivo es que el alumnado adquiera las competencias necesarias para desenvolverse en un mundo digital, pero siempre respetando su desarrollo evolutivo, fomentando el uso responsable de la tecnología y priorizando aquellas metodologías que mejor contribuyan a su aprendizaje integral.