Cómo transmitir la cultura vasca y el euskera desde la infancia en la ikastola

29/05/2026

Vivir en euskera no se basa únicamente aprender un idioma. Significa formar parte de una comunidad, de una cultura y de una manera de entender el mundo. Por eso, la transmisión de la cultura vasca y del euskera va mucho más allá del aprendizaje lingüístico. Tiene que ver con las emociones, las vivencias y el sentimiento de pertenencia que niños y niñas construyen desde pequeños.

Cómo transmitir la cultura vasca y el euskera desde la infancia en la ikastola

Así lo creemos en EKINTZA Ikastola. Es decir, para que se produzca una verdadera transmisión de la cultura vasca es imprescindible crear una adhesión emocional hacia la lengua. Porque “sin ese apego, el euskera podría convertirse simplemente en un recurso comunicativo”, tal y como nos cuenta Eneritz Mendiluze, responsable de euskera de EKINTZA Ikastola.

Las experiencias de la infancia tienen una influencia directa en la construcción de la identidad. Los momentos que vivimos durante esos primeros años dejan huella y condicionan nuestra relación futura con el entorno, las personas y también con la lengua. Por eso, cuando el euskera se vive desde experiencias positivas, agradables y significativas, los niños y niñas lo sienten cercano y natural.

En EKINTZA Ikastola entendemos que el euskera debe vivirse desde la cercanía, el juego, las relaciones y la seguridad emocional. A través de canciones, cuentos, dinámicas de grupo, actividades culturales y experiencias compartidas, el alumnado desarrolla un vínculo afectivo con la lengua. El objetivo no es únicamente aprender euskera, sino crecer formando parte de una comunidad que vive y siente en euskera.

 

El euskera como eje de la cultura vasca

El euskera es una de las principales herramientas de transmisión de la cultura vasca en Euskadi. A través de la lengua no solo se transmiten palabras o formas de comunicación, sino también la historia de un pueblo, las tradiciones, las costumbres, los relatos de nuestras abuelas y abuelos, los valores y la identidad colectiva, en definitiva.

Por eso, mantener vivo el euskera significa también mantener viva la cultura vasca y garantizar su continuidad de generación en generación. Eneritz Mendiluze lo deja claro cuando dice que “la propiedad y el uso del euskera es la herramienta que tenemos para recordar nuestra historia y construir el futuro de nuestra comunidad”.

Por ello, en la ikastola trabajamos para que, desde las edades más tempranas entiendan que el euskera no es únicamente una asignatura, sino una forma de relacionarse y de formar parte de su entorno.

 

Cómo se vive el euskera en el día a día de la ikastola

Uno de los aspectos más importantes en el aprendizaje del idioma es ofrecer contextos reales y naturales para utilizarlo. El euskera necesita vivirse en situaciones cotidianas para que tenga un verdadero sentido.

Por eso, en EKINTZA Ikastola el idioma está presente mucho más allá del aula. El euskera forma parte de las conversaciones en los pasillos, del tiempo de patio, de las actividades culturales, de las excursiones, del comedor y de las celebraciones.

Cuando niños y niñas utilizan el euskera en contextos espontáneos y agradables, entienden que es una lengua viva y útil para relacionarse. Esa naturalidad es fundamental para construir una relación positiva con el idioma.

Además, en la ikastola damos mucha importancia a las experiencias conjuntas entre alumnado de distintas edades. Por ejemplo, Mendiluze destaca iniciativas como los “hermanamientos”, alumnado de distintos cursos participa conjuntamente en actividades como teatro, cuentacuentos, música, danza o juegos cooperativos. Estas experiencias, ligadas a la diversión y al compañerismo, refuerzan el vínculo emocional con el euskera y ayudan a interiorizarlo de forma positiva.

 

La importancia de adaptar el aprendizaje a cada etapa

La relación que niñas, niños y jóvenes mantienen con el lenguaje cambia en cada etapa educativa y, por eso, también deben adaptarse las propuestas y experiencias relacionadas con el euskera.

En Educación Infantil, el aprendizaje se construye principalmente a través de las emociones, las rutinas y las relaciones afectivas. En esta etapa, el juego, las canciones, los cuentos y la expresión corporal tienen un papel fundamental. Lo importante no es la corrección lingüística, sino que los niños asocien el euskera a experiencias seguras, agradables y cercanas.

A medida que crecen, especialmente en Primaria, el componente social adquiere más importancia. Las amistades y el sentimiento de grupo influyen directamente en la motivación hacia el idioma. Por eso, las dinámicas cooperativas, el teatro, las presentaciones orales o los proyectos compartidos ayudan a que el alumnado vea el euskera como una herramienta útil y natural para relacionarse.

En la adolescencia, el reto es todavía mayor. La construcción de la identidad y la influencia del grupo tienen un peso muy importante y resulta imprescindible conectar el euskera con los intereses reales de los jóvenes. La música, el audiovisual, las redes sociales, los podcasts o los proyectos creativos son herramientas que permiten acercar la lengua a su realidad cotidiana y hacer que la vivan desde la autenticidad y no desde la imposición.

 

El papel de las familias en la transmisión del euskera

La transmisión de la cultura vasca y del euskera no puede recaer únicamente en la ikastola. La implicación de las familias es fundamental para que niños y niñas desarrollen una relación sólida y positiva con la lengua.

Lo que ven y sienten en casa influye directamente en sus hábitos lingüísticos y en su motivación. Cuando una familia transmite interés, respeto y valoración hacia el euskera, sus hijas e hijos también entienden que la lengua es importante.

Y esto ocurre incluso en familias que no conocen el idioma. En EKINTZA Ikastola lo sabemos bien, no es necesario saber euskera para contribuir a su transmisión. La actitud positiva, la participación en las actividades de la comunidad y el apoyo al aprendizaje tienen un impacto enorme en la forma en la que niños y jóvenes viven el idioma.

Y es que, cuando familia e ikastola avanzan en la misma dirección, el euskera adquiere un verdadero sentido en la vida de niños y niñas.

 

Experiencias que construyen comunidad

Como recuerda Eneritz Mendiluze, uno de los ejemplos más especiales vividos recientemente en la ikastola ha sido la Korrika de este año. A pesar de que el mal tiempo acompañó gran parte de la jornada, alumnado, profesorado y familias participaron juntos con ilusión y compromiso.

Más allá de la propia actividad, experiencias como esta ayudan a fortalecer el sentimiento de comunidad y a reforzar el vínculo emocional con el euskera. Son momentos que los niños recuerdan, interiorizan y convierten en parte de su identidad.

Porque, en definitiva, transmitir el euskera no consiste únicamente en enseñar una lengua. Significa construir vínculos, compartir cultura y ayudar a que niños y jóvenes sientan que forman parte activa de una comunidad viva en euskera.

Y cuando ese sentimiento de pertenencia se construye desde pequeños, les acompañará toda la vida.