05/06/2026
La sostenibilidad y el respeto por el medio ambiente son algunos de los grandes retos educativos de nuestro tiempo. Pero ¿cómo se enseña a un niño o una niña a cuidar el planeta? En EKINTZA Ikastola, centro concertado en Donostia, creemos que la mejor manera es vivirlo en primera persona. Por eso, desde los 2 años hasta Bachillerato, ofrecemos experiencias que ayudan al alumnado a conocer, comprender y respetar el entorno que le rodea, convirtiendo la educación ambiental en una parte natural de su día a día. Hemos querido abordar este tema hoy, coincidiendo con el Día Internacional del Medioambiente.
Educar para cuidar el mundo que habitamos
La educación va mucho más allá de la adquisición de conocimientos académicos. También implica formar personas responsables, críticas y comprometidas con la sociedad y con el entorno en el que viven.
En EKINTZA Ikastola entendemos que el respeto por la naturaleza y la sostenibilidad no pueden trabajarse únicamente desde una asignatura concreta. Son valores que deben estar presentes en la experiencia educativa diaria, ayudando al alumnado a comprender que sus acciones tienen un impacto real en el mundo.
Por eso, a lo largo de todas las etapas educativas, promovemos el contacto directo con la naturaleza, la observación del entorno y la adquisición de hábitos sostenibles que les acompañarán durante toda la vida.
La naturaleza como espacio de aprendizaje
Una de las grandes fortalezas de EKINTZA Ikastola es su entorno privilegiado. Rodeados de naturaleza, contamos con un escenario excepcional para que el alumnado aprenda fuera de las cuatro paredes del aula.
En Educación Infantil, los niños y niñas participan en el proyecto Plisti-Plasta, una iniciativa que les permite disfrutar semanalmente de experiencias directas en la naturaleza. A través de la observación, el juego y la experimentación, descubren las plantas, los insectos, los cambios de las estaciones y los fenómenos meteorológicos.
No se trata únicamente de aprender conceptos, sino de generar un vínculo emocional con el entorno. Porque aquello que conocemos y valoramos, también aprendemos a cuidarlo.
La huerta escolar: una lección práctica de sostenibilidad
El contacto con la naturaleza continúa creciendo a medida que avanza la escolarización.
Un buen ejemplo es la huerta escolar que cuida el alumnado de 5º de Infantil. A través de esta experiencia, los niños y niñas descubren cómo crecen las plantas, entienden los ciclos de la naturaleza y desarrollan habilidades como la observación, la comunicación o el trabajo en equipo.
Además, la huerta se convierte en una auténtica aula al aire libre donde también tienen cabida aprendizajes relacionados con las matemáticas, la ciencia o la responsabilidad.
Del conocimiento a la acción: entender los retos ambientales
A medida que el alumnado crece, también lo hace la profundidad con la que se aborda la educación ambiental.
En Primaria, las salidas, proyectos de observación e investigaciones ayudan a comprender la relación entre las personas y los ecosistemas que nos rodean.
Posteriormente, en ESO y Bachillerato, el alumnado analiza algunos de los grandes desafíos ambientales actuales: el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, las energías renovables, el consumo responsable o la economía circular.
El objetivo es que desarrollen una visión crítica y sean capaces de comprender la complejidad de los retos que afronta nuestra sociedad.
Cuando las ideas del alumnado generan impacto real
La educación ambiental adquiere todavía más sentido cuando el alumnado comprueba que sus propuestas pueden transformar la realidad.
Un ejemplo reciente es EKOPAY, un proyecto desarrollado por estudiantes de Bachillerato de EKINTZA Ikastola que ha obtenido el primer premio del Donostia Innovation Challenge. La iniciativa propone fomentar el reciclaje de botellas y latas mediante un sistema de incentivos vinculados a la movilidad sostenible, demostrando que la creatividad, la innovación y el compromiso ambiental pueden ir de la mano.
La sostenibilidad como hábito cotidiano
Más allá de los proyectos específicos, en EKINTZA Ikastola trabajamos para que la sostenibilidad forme parte de las rutinas diarias del alumnado.
Esto se traduce en acciones concretas como:
Además, impulsamos proyectos como Oinbus, que fomenta una movilidad más sostenible, o iniciativas vinculadas al comedor escolar, donde apostamos por el producto local y celebramos periódicamente el Día Verde.
Un compromiso compartido por toda la comunidad educativa
La educación ambiental es mucho más efectiva cuando existe coherencia entre escuela y familia. Por eso, en EKINTZA Ikastola entendemos que el compromiso con la sostenibilidad es una responsabilidad compartida entre alumnado, profesorado y familias.
A lo largo del curso promovemos actividades, campañas y proyectos que permiten reforzar esta sensibilización y trasladar los aprendizajes más allá del aula. Porque educar en sostenibilidad no consiste únicamente en adquirir conocimientos, sino en desarrollar la capacidad de actuar, proponer soluciones y participar activamente en la mejora del entorno.
Educar hoy para construir el futuro
En EKINTZA Ikastola creemos que los pequeños gestos de hoy contribuyen a construir el mundo de mañana.
Por eso trabajamos desde edades tempranas el amor por la naturaleza, la curiosidad científica, la responsabilidad individual y el compromiso colectivo. Porque cuidar el medio ambiente no es una cuestión del futuro. Es una tarea que empieza hoy. Y cada día, nuestro alumnado da pequeños pasos que contribuyen a construir una sociedad más consciente, responsable y sostenible.
Conocer la naturaleza es el primer paso para aprender a cuidarla.